Extinto el pez espátula del Yangtsé

¿El primero de cuántos en 2020?

Javier Mugueta

Aunque en Iberozoa hablamos de sucesos más locales, no podíamos dejar pasar esta oportunidad para advertir de los efectos del ser humano en las poblaciones naturales; en este caso de ictiofauna de agua dulce.

2020 amanecía con la siguiente noticia:

“Considerado extinto el pez espátula del Yangtsé tras 17 años sin encontrar un individuo con vida´´

Los ecosistemas acuáticos continentales son más vulnerables a las actividades humanas. Acompañado del desarrollo humano vienen siempre pérdidas y daños en el entorno natural:

  • Eutrofización de aguas superficiales y subterráneas en las zonas de cultivo (que están hasta arriba de fertilizantes industriales).
  • Contaminación por hidrocarburos clorados que entran por primera vez a los ecosistemas (DDT PCBs) y suelen afectar al sistema endocrino de los animales.
  • Introducción de metales pesados en los ecosistemas y otros cancerígenos (mercurio, plomo, arsénico…).
  • Fragmentación de los ecosistemas en la creación de presas para centrales hidroeléctricas o desviación de los recursos hídricos.
  • Deforestación, destrucción de la cubierta vegetal y desprotección del suelo.
  • Destrucción de ecosistemas con minería, liberación de componentes tóxicos al aire como óxidos de azufre.
  • Etc, etc, etc…

Y una de las consecuencias es lo que hemos observado en los últimos 15 años en las investigaciones del río chino Yangtsé. 2020 ya tiene una nueva víctima del desarrollo humano, el pez espátula del Yangtsé (Psephurus gladius).

Sin entrar a valorar las más que deficientes políticas del gobierno chino en términos de conservación medioambiental, estamos ante una pérdida que afecta a toda la humanidad.

¿Pero por qué tanto drama por un pez?

Psephurus gladius es una de las especies de peces de agua dulce más grandes del mundo, con un tamaño medio de 3 m pero alcanzando longitudes de hasta 7. Y por si no fuera poco la pérdida de una especie tan irrepetible, la desaparición de megafauna en ecosistemas dulceaquícolas siempre, y digo SIEMPRE, tienen consecuencias a nivel estructural en las cadenas tróficas. Estas cadenas forman redes tróficas tan complejas que es imposible predecir con exactitud que efectos puede tener en último término para el ecosistema y para el ser humano. Pero tranquilamente podría desembocar en un colapso de una red trófica; la cual está desequilibrada a causa de la ausencia de una especie clave estabilizadora como puede ser este gran pez. Lo mismo pasaría en un ecosistema oceánico sin tiburones o terrestre sin lobos o águilas.

¿Las consecuencias? Impredecibles, desde pérdida de la biodiversidad hasta disminución de la resiliencia del sistema, desaparición de especies de interés comercial, proliferación de algas, superpoblación en niveles tróficos concretos, migración de especies, pérdida del valor natural y ecológico del río…

Este hermoso animal que lleva existiendo desde el Jurásico no ha desaparecido por casualidad justo ahora. Está extinto debido a la sobrepesca y la creación de presas a lo largo del río. Paradigmático es el caso que ya conocemos de los esturiones, majestuosos osteíctios que ya no podemos encontrar en la mayoría de ríos de Europa debido a las presas y las centrales hidroeléctricas.

5 reflexiones finales:

1- Energía renovable no significa energía inocua:

Al igual que el caso paralelo de la energía eólica, aunque bien es cierto que evitamos la emisión de gases de efecto invernadero (un objetivo prioritario a nivel global debió a la situación climática) no debemos ignorar el hecho de que estas superestructuras modifican los entornos naturales y lógicamente también a sus inquilinos. Las presas separan las poblaciones naturales, dificultan la reproducción, limitan el acceso a recursos y refugio, hacen a las poblaciones más vulnerables a perturbaciones, reducen la variabilidad genética de los stocks (debilitándolos).

2- ¿Otros pueden correr el mismo destino?

Pues por su puesto, muchas especies diádramas que migran desde el mar al río y viceversa en función de su etapa vital son vulnerables a la fragmentación de los ecosistemas debido a estas estructuras. Algunas soluciones son la creación de By-pass como rutas alternativas de ascenso del río o la cría de poblaciones para ser liberadas al otro lado del río como ocurre en muchas centrales hidroeléctricas suecas, que tienen centros de acuicultura de trucha (Salmo trutta).

3- La sobrepesca eliminando especies del tablero:

Ya nos podemos acostumbrar a noticias como estas porque la gestión de las pesquerías a día de hoy es lamentable, mejor que hace diez años, sí, pero insostenible igualmente. Los stocks de peces cada vez están más agotados, muchos son pescados sin llegar a edad reproductiva por lo que las generaciones no se renuevan, artes de pesca destructivas (redes de arrastre), capturas no deseadas (aves marinas, tiburones, cetáceos, focas, tortugas marinas), descartes que son devueltos al mar ya muertos, redes fantasma que van por ahí pescando cosas sin ni siquiera poder sacar un rédito económico… En España las capturas de peces como el atún o la sardina decrecen cada año.

4- Bajas evitables:

Las medidas del gobierno chino para impedir la consecución de esta pérdida fueron insuficientes. Debemos pedir a nuestros líderes más, la Naturaleza no es un juguete ni una cuestión menor, el desarrollo debe ser sostenible. Cuestiones éticas aparte, lo que no se puede discutir es la cantidad de beneficios extraídos directamente de la naturaleza, este argumento debería ser más que suficiente para poner los medios que garanticen la buena salud de los entornos naturales. Sin ir más lejos el pez espátula del Yangtsé era una especie comercial, eso significa que muchos se beneficiaban económicamente de su distribución y otros muchos se alimentaban de su carne, todos estos han quedado huérfanos tras una pérdida que insisto; podría haberse evitado. Los gobiernos deben establecer medidas como monitorización de las poblaciones, control de la pesquería, evaluación de la calidad del ecosistema, limitación de la construcción en entornos naturales…

5- Cada vez quedan menos bichos grandes:

Es una de las grandes falacias del ser desarrollo del ser humano; si contamino un poco por  aquí, construyo otro poco por allá, y exploto un poquitín de acá al final no se nota tanto… Pues sí se nota, y las afectadas son las especies de gran tamaño. Bien es cierto que especies pequeñas pueden tolerar la fragmentación de los hábitats en tanto en cuanto su radio de dispersión abarca una superficie relativamente escasa. En otras palabras, un ratón no se va a quejar de que pongas una carretera en medio del bosque por que las consecuencias para él son virtualmente nulas. Tampoco se quejará un gobio, que interrumpas la mitad del río con una presa ya que este tiene un modo de vida relativamente estático y no migra. Pero los animales grandes son muy vulnerables a este tipo de malas prácticas por que necesitan grandes espacios para desarrollarse de forma propicia. Además suelen necesitar mayor cantidad de recursos, los cuales disminuyen con la interacción de los seres humanos y los ecosistemas naturales. Si no te lo crees piénsalo así: ¿Por qué cada vez hay menos tiburones, osos, ballenas, elefantes, mamuts*, aves de gran tamaño, lagartos gigantes, peces espátula del Yangtsé*…?

*Extintos

En fin… os leo en instagram (@iberozoa) y en YouTube.

Nos vemos en la próxima exinción.

Un abrazo.

Javi