Ubicándonos en la MICOLOGÍA

Por Laura Ojalvo, 19/04/2020.

Mi gran duda es, ¿los hongos son animales o plantas?

Tras años de investigación científica, hemos pasado de pensar que los hongos eran vegetales porque están ahí clavados al sustrato, a conocer que son los protagonistas únicos de un reino de la naturaleza, el reino Fungi.

La historia de la ciencia es algo apasionante, te sitúa en tiempos pasados, en los que tratábamos de encontrar explicación a aquello que nuestros ojos percibían de la naturaleza. En este párrafo te sintetizo años de dedicación y personas que llevaron a cabo grandes avances científicos.

Nos remontamos a Linneo, científico sueco creador del Systema Naturae, donde definía dos únicos reinos en la naturaleza (Animalia y Plantae). Pasando por Whittaker, que postuló la existencia de cinco reinos (Monera, Protista, Fungi, Plantae y Animalia). Más tarde, Margulis y Schwartz continuarían con análisis moleculares, apoyando este modelo de cinco reinos. En la década de los 90, Woese et al. nos cuentan que hay tres dominios (Archea, Bacteria y Eukarya), ojo! y un nuevo reino, ahora habrá seis (Eubacterias, Archaebacteria, Protista, Plantae, Fungi, Animalia). Hasta que llegamos a Cavalier-Smith, que creó un nuevo sistema, donde incluía dos suprareinos (Prokariota y Eukaryota) y seis reinos (Bacteria, Protozoa, Chromista, Plantae, Fungi, Animalia). Complejo, ¿verdad?. Os adjunto foto para que sea más visual y localicéis lo que tiene chicha en el asunto, ¡¡FUNGIS!!

Oye, pero el reino Fungi del que hablas… ¿Eso son hongos o setas?

¡Ajá! Toca contaros el secreto más guardado de este reino: los hongos siempre están ahí, pero eso no quiere decir que siempre les veamos. No vemos nada de nada, de repente caen un par de gotas del cielo y ¡ya tenemos el campo repleto de setas!

¡Pero seta y hongo son y no son lo mismo! (“Ay, ¿qué me dices?”). Se trata de un mismo individuo, pero la seta es la parte del hongo que vemos, la parte que sale al exterior. Es lo que se conoce como carpóforo, que también podemos llamarlo cuerpo fructífero del hongo. Pero no todos los hongos producen setas, como por ejemplo, el moho (ese que sale en el sándwich que te dejaste olvidado en la mochila).

Para entendernos, el hongo llega, se establece, y se forma el micelio (otro día hablamos de cómo se reproducen). El tipo de vida que lleve dependerá de la especie.

En función de cómo se nutran podremos encontrar hongos de tipo saprófito, se comen los residuos de otros organismos, son los descomponedores de la naturaleza. De hecho, algunos se encargan del reciclaje de materia de los árboles, porque se nutren de su lignina.

Otros hongos, los parásitos, se va a nutrir de otro ser vivo, sin aportarle a este ningún beneficio pudiendo causarle la muerte en algunos casos.

Y tenemos también los hongos micorrizógenos, lo que hacen es establecer una simbiosis (yo te ayudo y tú me ayudas). Estas podrán establecerse, por ejemplo, con las raíces de árboles o con algas. En el primer caso, lo que ocurre es que el hongo coge agua del suelo y nutrientes que al árbol le van a venir de maravilla, así que el árbol le va a dar azúcares derivados de la fotosíntesis, que al hongo le encantan. En el segundo caso, en la simbiosis con el alga, se forma lo que conocemos como líquen.

😊 ¿Y existen hongos que lleven dos tipos de vida? Como una moneda, hay hongos que tienen la cara y la cruz. Un hongo micorrizógeno facultativo vive primero asociado al árbol en simbiosis con él (vida micorrizógena), pero si el árbol muere, es capaz de vivir nutriéndose de él (vida saprófita).

Con todo lo aprendido, podemos hacer un ejercicio de imaginación: estamos de relax en el campo, bajo un árbol, observándolo. Y ahora que sabemos más conceptos y datos sobre la vida de los hongos, ¿qué esperaríamos ver en ese árbol que nos da sombra del Sol o cobijo de la lluvia? Pues os diré que si os habéis tumbado bajo una pícea, ¡podréis ver tanto hongos micorrícicos, como saprófitos, como necrótrofos!. De los últimos no hemos hablado, pero este tipo de hongos podrán matar al árbol y luego vivir de esto.

Os dejo con mi apunte… Si os estabais preguntando cómo podéis saber que estáis tumbados bajo una pícea os diré que solo hace falta encontrar un árbol parecido a un pino y contar tres elementos. Uno: las ramas. Si tocas una pícea, te pincharás. De hecho, cuando se caen las hojas, la base de esta hoja queda en las ramas, así que al tacto no es del todo agradable. Dos: las hojas. Son como agujas, pero cuadradas, porque tienen cuatro lados. Además las verás unidas a las ramas de una en una, no en grupos. Tres: las piñas, ¡que se doblan! Esto se debe a que las escamas son lisas y flexibles.

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